¿Te gustaría que tu hij@ participara en elcating de Bodas & Comuniones del Estrecho?

Es una experiencia divertida que los trasladará al mundo de la moda y los eventos.

 

¿Qué se esconde tras una sesión de moda?

Una sesión de moda parte de un equipo de profesionales especializados en este tipo de fotografías. En función del destino de dicho book fotográfico, el conjunto de profesionales que intervengan será mayor o menor. Si nunca has visto lo que hay detrás de estas series fotográficas, comenzamos contándote que son sesiones donde la coordinación del equipo y el planteamiento previo son esenciales.


Por ejemplo, supongamos que la sesión de moda tiene una finalidad editorial, es decir, para una publicación en una revista de belleza o de moda. En este caso particular intervienen: 


Él/la editora de belleza o de moda de dicha publicación- Este/a se pone en contacto con el/la fotógrafa que haya seleccionado para tal fin y le cuenta la idea. Esta idea previa se plasma en un mood-board, que se pasa a todos los profesionales que van a intervenir en el proceso  del reportaje. En este mood-board se refleja el concepto general de lo que se quiere conseguir con la sesión, es decir, son referencias de maquillaje, estilismo, color, luz, encuadres,....Para que el equipo puede trabajar sobre eso y adaptarse, en lo posible, al concepto de apariencia y estilismo que se quiere lograr. Estos serían los intervinientes de una sesión de moda:

 

Director/a de casting- Es él/la responsable de seleccionar él/la-l@s modelos para dicho reportaje. Para ello, tomará como referencia la apariencia de la publicación (para que no desentone con la estética y tónica de la revista) y el estilo de las prendas y complementos que se van a publicitar.


Él/la estilista- Se encarga del estilismo del/la modelo, en función del estilo de la revista, del carácter de la ropa y/o complementos que se quieren publicitar,...
Él/la maquillador/a-Evidentemente va a ser la persona que lleve a cabo el maquillaje, previamente acordado y concretado, del/la modelo, en función del estilismo del reportaje.


Él/la peluquero/a- De la misma forma, este/a llevará a cabo la parte del peinado/corte del/la modelo, acorde a la imagen que se quiere dar en el artículo.

 

El equipo de fotografía- Él/la o l@s profesionales seleccionados para tal fin, se encargarán de, con las orientaciones aportadas por él/la editora de la revista, planificar una sesión acorde a lo que les piden, pero aportando su estilo creativo, pues por ello les han seleccionado. Buscarán la localización o localizaciones adecuadas, estudiarán el tipo de iluminación y de encuadres apropiados para que el reportaje sea lo más atractivo posible y para hacer que las prendas y los complementos destaquen, pues es el fin último de este tipo de reportajes. 


Él/la modelo-l@s modelos- Est@s ya vendrán con una idea previa, comunicada por el equipo, de lo que se busca en la sesión. Ya estarán informad@s de los tipos de poses y expresiones a realizar. De todos modos, él/la fotógraf@ les irá dirigiendo e indicando en todo momento, para facilitarles el trabajo.


Él/la editor/a de arte- Es él/la profesional que va a seleccionar las fotografías adecuadas al formato de la revista y quién vá a diseñar la maquetación del artículo, junto con el texto que le hayan hecho llegar por parte de los redactores/as.

 

Así de compleja y de fascinante es una sesión de moda para una publicación, ¿hubieras pensado que un equipo tan grande y especializado podría estar detrás de los artículos que sueles ver en revistas de belleza o de moda?


Además de estos reportajes fotográficos para publicaciones, están los book de moda con fines tales como portfolio del/la modelo o sesiones creativas, para estos se requiere de un equipo más pequeño. En estos casos los profesionales que intervienen suelen ser: equipo fotográfico, maquillador/a, peluquero/a y, en algunos casos, estilista o ayudante de estilismo.
Esperamos haberos sumergido por un rato en el apasionante mundo de la moda y os haya fascinado tanto como a nosotr@s.

 

 

VII Edición Feria de Bodas & Comuniones del Estrecho

Llega la VII Edición de la Feria de Bodas & Comuniones del Estrecho. En esta ocasión, toma sede en la ciudad de La Línea de la Concepción, para dar a conocer un nuevo lugar donde celebrar el evento que estas organizando: El salón Princesa en La Pesquera (con un cambio reciente en la gestión, cocina y demás...)
Numerosas empresas del sector "eventos" darán lo mejor de sí el próximo 31 de marzo: Peluquerías, joyerías, tocados, moda, fotógrafos, lugares de celebración, distintas opciones de catering, wedding planners, música … y mucho más. No te lo pierdas.

La VI Edición de la Feria de Bodas y Comuniones del Estrecho, todo un éxito

Una vez más, la feria de Bodas & Comuniones del Estrecho rompe con las expectativas.

 

Ayer domingo el Hotel Alborán dio acogida a centenares de personas que venían a ser partícipes de la VI Edición de la ya conocida feria de Bodas & Comuniones del Estrecho.

 

Pudimos contemplar una variedad de stands expositores, así como la posibilidad de degustar fuentes de auténtico chocolate Belga o chucherías variadas de las distintas mesas dulces que hicieron disfrutar a grandes y pequeños de una agradable jornada cargada de sorpresas.

 

Por la tarde, se dio cita el coqueto desfile de la Boutique Diseño y Arte presentado por la modelo Yordanis Valdés en el que desfilaron cuatro de nuestras magníficas modelos: Chantal, Dunia, Cristina y Almudena. Gozamos además con la increible actuación de los más pequeños, quienes desfilaron con ropa de la Primera Comunión. El desfile fue acompañado de la música de Fiesta Eventos quien además, nos hizo disfrutar de un repertorio en vivo de la voz de Josué Sanher.

 

 

La III Edición del casting se desbordó en cuanto a participación tanto por parte de pequeños como adultos. En breve podremos conocer a los ganadores de dicho concurso quienes disfrutarán de un fabuloso viaje en velero.

 

Concluimos que el evento en sí fue excepcional y solo nos queda esperar a la VII edición de la Feria de Bodas & Comuniones de mayor referencia en todo el Campo de Gibraltar:

La Feria De Bodas & Comuniones del Estrecho

Os esperamos en la próxima edición, nosotros seguiremos trabajando para ofreceros todas las novedades y que sea, si cabe, más espectacular. 

Vídeo ofrecido por Daniel Fernández Collado(Difícil Audiovisuales/ La Fiesta Audiovisuales):

VI Edición de Feria Bodas & Comuniones del Estrecho

¿Qué nos trae esta nueva edición?

En esta ocasión viene pisando fuerte y es que podréis  visitar una gran variedad de stands de las mejores empresas del Campo de Gibraltar. Además disfrutaréis de actividades diversas y , ya todo un clásico en nuestra Feria, podréis participar en los castings que tenemos preparados para niños y niñas que vayan a hacer su Primera Comunión y para parejas que vayan a casarse en 2019/2020. ¡No os la podéis perder! 

Estas son algunas de las cosas más importantes que tendremos en esta nueva Edición de Feria de Bodas & Comuniones del estrecho:

 

1) Si planeais vuestra boda, organizáis la Primera Comunión de vuestro hijo o, incluso, un bautizo, en esta feria podréis encontrar los mejores DESCUENTOS en todo aquello que necesit´éis.

 

2) Si has sido invitada/o a una boda o cualquier otro evento, aquí tendréis las mejores opciones para ir a la última e, incluso, para dedicarte unos mimitos antes del gran día.

 

3) ¿Buscas el regalo perfecto? Te daremos las mejores ideas, en esta Feria de Bodas & Comuniones del Estrecho: Detalles para invitados, regalos para novios o para niños que hagan su Primera Comunión,...Busca la opción más original.

 

4) No te olvides de inscribir a tu niño/a en el Casting Infantil de Comuniones o en el Casting de parejas de novios, en el caso de casaros próximamente. Puedes hacerlo allí mismo o por anticipado.

V Edición Bodas & Comuniones del estrecho

IV Edición Bodas & Comuniones del Estrecho

Segundo relato ganador de nuestro concurso

La historia más bella jamás contada

Escrita por Rosa Morillo Gallardo

Era una tarde como otra cualquiera, en la que un grupo de compañeros salen a tomar una copa. Principios de diciembre, las calle concurridas, buena temperatura, grato ambiente y, al fondo, en medio de tanto gentío, estaba él, el hombre de mi vida. Nos acercamos y charlamos un buen rato. Agradable, educado, correcto, amable, interesante, definitivamente, perfecto. Un ser hecho a mi medida, a mi gusto y semejanza. Bendita suerte la mía, lo había encontrado. Siempre me había sentido una persona afortunada, pero nunca hasta este punto.

Transcurrieron varias semanas sin apenas separarnos. Compartíamos todo, el día se nos hacía pequeño. Qué cantidad de sentimientos y sensaciones nuevas hasta el momento desconocidas para mí. Tengo que aprender a dosificar esto, me decía a mí misma o enfermaré de amor.

Tras 3 semanas decidimos casarnos. “Estáis locos”, nos decía todo el mundo. “Lo sabemos “, contestábamos con la más dulce de nuestras sonrisas.

Seguimos adelante, a pesar de los comentarios de nuestros buenos amigos. Ilusionados, muy ilusionados, disfrutando y aprovechando cada minuto de los que nos brindaba la vida. Cada décima de segundo era única y especial. La locura que nos envolvía crecía momento a momento. Pero esta arriesgada decisión tenía una primera consecuencia: había que comunicarlo a las familias.

-Empezaremos por la mía –sugerí.

Mi madre, que hasta el momento sólo había tenido un primer contacto con él, esperaba impaciente la visita junto a mi hermana mayor. Sentadas en la terraza, arropadas bajo la falda de la mesa de camilla y con el café preparado aguardaban nuestra llegada. La complicidad de miradas entre los dos hablaba por sí sola, pero ninguno se atrevía a dar la noticia. Suspiros de espera entre uno y otro, miradas perdidas sin encontrar el momento oportuno, una situación, merecidamente complicada. Sin pensarlo más, me repuse en mi asiento, alcé la mirada, y con tonalidad un tanto cómica dije:

-Mamá vienen a pedirte mi mano.

Caras de asombro, por un lado, risotadas, por otro y no saber qué hacer por el siguiente. Gran sorpresa mucho menos esperada, la primera para mí, que jamás pensé que esto ocurriría. “Matrimonio, una palabra más de nuestro vocabulario” había sostenido hasta el momento.

Tratamos de suavizar el tema, con naturalidad, sin darle más importancia. Mi hermana me echó un cable entre risas y carcajadas y tras unos minutos, nos despedimos. Al irnos, mi madre me susurró al oído: -tenemos que hablar.

Con cara de jóvenes adolescentes que acababan de hacer una chiquillada, subimos al ascensor y nos fuimos.

Días después, volví a casa a hablar con mi madre. Todavía no lo había digerido. Un fuerte golpe para una familia tradicional como la mía. “Esto es una locura, esto es una locura” , “esto es una locura”, me repetía una y otra vez.
A pesar de todo, seguimos adelante.
Ahora llegaba el momento de dar la noticia en su casa, en la Mancha. Esta vez sería  más difícil, era la primera vez que nos veríamos.
Después de casi siete horas de viaje, llamamos al timbre y allí estaban sus padres para recibirnos muy amablemente. Tras un largo rato de charla, nos fuimos a casa a descansar y arreglarnos para salir un rato. Al anochecer, quedamos como habíamos previsto a tomar algo. En la segunda cerveza, mientras conversábamos  distendidamente, creímos oportuna la ocasión. 
-Mamá, ¿tienes algo que hacer el 12 de septiembre? - dijo él. 
-Ahora mismo no sé, ¿por qué? -contestó ella. 
-Porque nos casamos –volvió a responder.
Todavía recuerdo su cara. Asombro, nerviosismo, inquietud, desconcierto, pasmo, espanto, confusión, conmoción y una larga cola de calificativos.  Con su mano derecha y entre tiemblos, cogió un cigarro y me preguntó: ¿estás embarazada?
Acto seguido, mi prometido me sugirió que la dejásemos sola para que lo asimilara así que nos levantamos y nos fuimos. Afortunadamente, siempre hay alguien que sabe romper el hielo y hacer de una situación así, un chiste. En este caso, nuestro cuñado supo cómo y a base de bromas relajó el ambiente.

Y ... llegó el gran día.
Habían transcurrido solamente nueve meses y no podíamos creer la aventura en la que nos íbamos a sumergir.
Amaneció con intenso viento, soleado pero con vendaval. La copa de los árboles era fuertemente agitada, se movía sin cesar y yo, desde la ventana, apenada por no poder llevar a cabo algunas cosillas debido al tiempo. Pero no importaba, era el gran día. Un día para celebrar y recordar por siempre. Un día especial, único, incomparable y emocionante.
La ilusión era soñadora, los sentimientos a flor de piel, la alegría y felicidad me desbordaba. Todo era perfecto,  grandioso. Lo soñado por cualquiera, a excepción de una cosa: el que debería ser mi padrino no estaba, no podía estar. Hacía ya algunos ​años tuvo que partir rumbo a las alturas. Y qué orgulloso hubiese estado al llevarme desu brazo al altar. Seguramente habría hecho de todo algo especial, muy especial, como lo era él, la mejor persona que he conocido en mi vida. Pero debía ser fuerte, porque estaba segura, de que allá donde estuviera, nos iluminaría y lo seguiría haciendo siempre que pudiera.

-Momento tila –le decía a mi madre cuando sentía que la añoranza me sobrecogía. 
Una para mí, otra para ella y avanzábamos en el día. Esta situación se repitió varias veces hasta el momento de irnos. -Llega la hora, -nos dijo el fotógrafo.
Bajamos las decoradas escaleras de margaritas azules  acompañados por la familia. Yo, con vestido y velo blanco, agarrada del brazo izquierdo de mi hermano, hicimos el paseo de la bajada. Al llegar a la calle, me esperaba un precioso coche con decorado floral y conducido por el vivo recuerdo de mi madre: mi tío José. Al llegar al lugar de la ceremonia, cambiamos de vehículo, haríamos la entrada en vespas antiguas y en coches de golf. Las vespas custodiarían nuestro recorrido conducidas  por damas de honor y policías.

Emocionante trayecto. Podía observar el verde del Green, los tonos blancos de candelabros y velas y el azulado de las flores y alfombras. ¡Qué preciosa combinación de color! A ambos lados del camino, la familia, de la cual a muchos, no conocía.
Suena la fuerte y profunda música. “Quiero casarme contigo,” así se titulaba. Todos expectantes a la llegada, nerviosos, atentos, contentos y felices por ver nuestra propia felicidad. 

La visual no me alcanzaba a ver todo lo que quería, muchos factores a los que atender: luces, decorados, amigos, familias...y, al fondo, frente al altar,  sonriente, allí estaba él, el hombre de mi vida. Vestido de uniforme de gala, con  guantes blancos y traje azul marino. Bello, firme y apuesto, me esperaba, al final de la alfombra azul para el sí quiero.

Lo demás lo dejo a disposición de nuestros recuerdos, sólo puedo decir que fue y espero siga siendo el día más bonito de mi vida.
Ahora, cada mañana cuando despierto y miro a mi lado, siento que soy la persona más afortunada del mundo por alcanzar lo inalcanzable: la felicidad. 
Por cierto, hoy día, mi madre ha cambiado la frase de “esto es una locura “  por:   “qué valiente fuiste”.

Curioso capricho el del destino.

Relato ganador del primer concurso de relato corto "Bodas del Estrecho"

En este número, os colgamos "Una historia de amor de otro tiempo", ganadora del primer premio del primer concurso de relato corto de Bodas del Estrecho. Juana María Andrades Navarro, quien disfrutará (en compañía de su pareja) de una noche de hotel con desayuno incluido en el hotel The Riad, en Tarifa. Desde la revista Bodas del Estrecho, te damos nuestra más sincera enhorabuena.
Próximamente se darán a conocer los nombres de los restantes premiados. Así mismo, se irán colgando sus obras para que podáis disfrutar de su lectura.
UNA BODA DE OTRO TIEMPO
 
Era sábado por la tarde y estaba en el sofá comiendo palomitas y viendo una peli, mis amigas seguramente estaban ocupadas con sus vidas, sus trabajos, sus parejas y sus hijos porque ninguna me había llamado desde hacía días. Yo estaba en paro, sola,despeinada y en pijama.
De pronto, un ruido seco me sobresaltó, provenía del dormitorio, pensé que era mi gato,pero de nuevo se hizo el silencio y seguí atenta al televisor. Otra vez escuché el mismo ruido, como si estuviesen abriendo una puerta, algo que me resultó muy raro porque la llave de casa solo la tiene mi madre.
Casi me caigo del sofá al ver al hombre con el que llevaba varias semanas soñandoaparecer por la puerta de la cocina.
¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? Intenté preguntarle pero de mi boca lo único que
salieron fueron restos de palomitas y no palabras.
Una sonrisa burlona apareció en su cara y me dijo:
-¿No me conoces?
No podía ver mi cara pero estoy segura de que no tardé ni un segundo en ponerme del color del capote de un torero. Llevaba soñando con él varias semanas y la verdad, tras el último sueño que en realidad, no sabría cómo definir ... Lo dejaré en romantiquísimo como dice mi amiga María... no me gustaba nada que me viese de esa guisa.
-Vayamos por partes- dijo él con tranquilidad y sin borrar una sonrisa de su cara. Por lo visto se divertía con la situación y no se molestaba en ocultarlo.
Yo no podía dejar de fijarme en sus manos, sus brazos y sus ojos mientras él intentaba explicarme como había entrado.
-Esto es un poco complicado Laura.
Y encima sabía mi nombre, no podía creerme que esto me estuviese pasando a mí.
-Los sueños que has tenido estos días eran reales, he venido a visitarte varias veces y si, tranquila, todo lo que has vivido a mi lado fue real. Has visitado mi mundo por así decirlo.
Me iba a dar algo, al final se habían cumplido mis sueños de pasear del brazo de un hombretón por un jardín que podría haber sido el edén. Lo que me parecía
imperdonable es que mi atolondrada cabeza lo recordara todo como un sueño, con razón me había levantado tan contenta los últimos días.
-¿Y dices que todo ha sido real? –le dije levantándome, ya no me importaba que me viese en pijama, por lo que me estaba contando, me había visto sin él.
Como si siguiese el hilo de mis pensamientos, me dijo:
-Tranquila, no hiciste nada de lo que tengas que avergonzarte. Soy un caballero.
Lo miré a los ojos fijamente y no pude evitar sonrojarme.
-Recuerda que lo de bañarte en la fuente casi desnuda fue idea tuya -Sonrió y siguió hablando –. Hoy he venido a llevarte a la boda que estábamos preparando el último día que viniste conmigo ¿ Lo recuerdas?
Poco a poco en mi cabeza se fueron aclarando los recuerdos de esos días en que mis ensoñaciones me llevaron a otro lugar, un mundo como el nuestro pero diferente, con más colorido, más tranquilidad y más ganas de vivir.
-Creo que voy acordándome. Cuando te presentaste la primera vez que te vi, me dijiste que tu nombre era Alvien y que estaba invitada a una boda.
-Buena memoria, Laura. No sé explicártelo, pero por alguna razón un día te vi en mis sueños y supe que tenía que encontrarte, te veía muy lejos, en otro lugar, en otro tiempo,sin embargo, te sentía cerca, como si te conociese desde siempre. Y ese día apareció sin más un portal, un agujero en el espacio tiempo que sólo se abre en este lugar, en tu  despensa. Esa es la puerta hacia mi mundo. Puedo venir cada día a verte, sólo desde aquí y hoy quiero compartir contigo esta celebración. Ponte guapa y vamos juntos, una fiesta nos espera.
Ese era el motivo por el que se había presentado en traje de chaqueta y muy repeinado. Pues anda que yo estaba preparada para el evento. Le dije que me arreglaba en un momentito y me fui a mi cuarto a mirar mi armario lleno de nada que ponerme. En un momento de lucidez, decidí ponerme un vestido rosa palo de tirantes, ni largo ni corto, ni demasiado ajustado. No sabía dónde iba, pero por la indumentaria de Alvien que me recordaba a los señores de principios del siglo XX, sentí que viajaba un siglo por lo menos, o sea que mejor ir recatada. Me llevé una pequeña chaqueta por si hacía frío. En cuanto a mis rizos son una verdadera bendición, porque con cuatro horquillas se hace una un moño la mar de apañado. Así que en un tiempo record de 15 minutos aparecí con unos retoques de maquillaje, un traje decente y un bonito moño.
Alvien estaba curioseando los canales de televisión que para él eran toda una novedad, se volvió al escuchar la puerta de mi cuarto y su mirada de aprobación me dijo sin palabras que había elegido bien.
-Estas preciosa Laura –dijo tomándome del brazo.
Fuimos hacia la cocina y lo vi entrar en la despensa como si viviese allí, no podía creer que cruzaríamos la pared desafiando todas las leyes de la naturaleza. Ante mi mirada incrédula y sonriendo como era habitual en él, me dijo con una pequeña reverencia:
-Las damas primero.
Toqué la pared con mi mano y mis dedos desaparecían a medida que los iba acercando, sin sentir nada extraño ni doloroso. En un momento estuve en el otro lado, y reconocí enseguida el precioso jardín que había visto en mis sueños. A mi lado apareció Alvien y me tomó de la mano. Nos miramos a los ojos y
comenzamos a caminar.
El Jardín estaba precioso parecía que estábamos en un cuento de hadas, habían hecho un camino de flores sobre el césped para que pasasen los novios que daba la sensación y la fragancia de una primavera temprana, a un lado y otro había asientos de color blanco rematados con un ramo de flores en cada final de hilera, y en el fondo un pequeño altar coronado con un arco de flores donde los novios darían el sí quiero.
Las mesas coronadas de flores, las sillas adornadas con grandes lazos y ambas se
hallaban vestidas con telas blancas lo que resaltaba el colorido de los ramos. Pequeños farolillos de papel adornaban todo el jardín en espera de alumbrar los festejos que durarían hasta altas horas de la noche.
Sin darme cuenta estaba apretando la mano de mi acompañante, y disculpándome la solté. Estaba extasiada ante la hermosura de los preparativos de la celebración, cada detalle estaba cuidado al máximo, se notaba el cariño y el trabajo que todas las personas que aún continuaban ultimando los detalles habían puesto para celebrar el enlace.Alvien al verme tan entusiasmada se acercó a mí y me besó. Me sentía en una nube, y mientras paseábamos por el inmenso jardín me preguntaba si podría ser posible enamorarse de alguien que sale de una despensa, estaba segura de que nadie me creería si se me ocurría contarlo, así que decidí vivir el momento.
Empezaron a llegar invitados, y como había intuido las señoras llevaban almidonados vestidos de encajes de colores pasteles y los señores iban con traje y sombrero.
Mi acompañante me presentó a varias personas, noté como las mujeres miraban mi
curiosa forma de vestir, suerte que llevaba puesta mi chaqueta, ir en tirantes hubiese sido demasiado indecoroso según el estilo de la época.
A medida que escuchaba las conversaciones pude comprobar que mis sospechas eran correctas. Era el año 1901, lo que no me cuadraba era el lugar donde me encontraba, nadie hablaba de lugares que me resultasen familiares, de manera, que intuí que no estábamos en mi ciudad. Decidí dejar esa pregunta para más tarde y disfrutar del evento.
En ese instante comenzó a sonar música clásica, La orquesta se había situado detrás del arco de flores que habían preparado como altar, y su música abría paso a la entrada del novio con la madrina que pasaban por la alfombra de flores. El cura ya se encontraba en el altar esperando a la pareja. El muchacho llevaba un elegante traje de color azul marino y se colocó bajo el florido arco esperando a su amada, la madrina por su parte se quedó en un discreto segundo plano.
La tarde se pasó en un suspiro y cuando comenzó a anochecer estábamos tomando champán, yo tengo que reconocer que estaba un poco piripi, pero controlaba aún.
Una vez más me sorprendió un comentario de mi compañero.
Me tomó de la mano y me dijo:
-Túmbate aquí en el césped y no dejes de mirar al cielo.
Intrigada le hice caso, sabía que no dejaba nada al azar y no perdía una oportunidad de sorprenderme.
Miré las estrellas reconociendo que el cielo era precioso y miles de puntos de luz
invadían el firmamento aunque en las ciudades nos parezca que el firmamento se apagó hace tiempo.
-Hace mucho que no veía una noche tan estrellada, es fantástico.
-Calla, no es eso lo que quiero que mires.
De pronto, comenzaron a verse luces en el cielo y éstas estallaron en mil colores.
- ¡Fuegos artificiales! Ni recuerdo la última vez que los vi. –Dije maravillada.
Sentí su mano en la mía y la apreté fuerte. Pensando que me estaba gustando este lugar quizás más de lo que quería reconocer.
Al estar tumbada en el césped parecía que los fuegos artificiales me caían encima,
como una lluvia de color. Tengo que ser sincera y reconocer que no se si era aquel lugar mágico y la compañía tan agradable pero nunca en mi vida había visto nada igual, y eso que no me había perdido ni una feria ni una verbena desde que era una niña.
-Dime ¿ qué te han parecido?
-No tengo palabras Alvien, dije levantándome del césped.
El me ayudó agarrándome la mano. Y nos besamos ante la última palmera de fuego y color que rasgaba el cielo.
Con las manos entrelazadas y pegados el uno al otro recorrimos el camino del jardín hasta la puerta de entrada a mi casa. Por primera vez no deseaba volver, quería estar al lado de aquel hombre el resto de mi vida, sentía su abrazo en todo mi ser.
Entramos en mi cocina de nuevo y me acordé del cuento de cenicienta y pensé que se había desvanecido toda la magia. Aunque afortunadamente para mí, esto no fue del todo cierto, mi príncipe seguía a mi lado.
Aquella noche no lo dejé marchar, se quedó conmigo.
Por la mañana me había dejado una nota en la puerta de la despensa diciéndome que cada vez que quisiera verlo, le dejara una nota allí y él acudiría a mi encuentro.
Ahora vivo la mejor historia de amor de mi vida, aparentemente estoy sola, pero no es así. Apenas estoy en casa, a diario viajo junto a Alvien y conozco un poco más de su mundo.
Sé que un día la nota que dejaré en la puerta será para mi madre, en ella le diré que nunca venda mi casa porque es mi portal hacia otro mundo, que no se preocupe pues
soy feliz y cuando quiera verme lo único que tiene que hacer es dejarme un mensaje en la puerta de la despensa.
Sé que ella lo entenderá, las madres siempre lo entienden todo.

Segundo relato ganador de nuestro concurso:

"LA HISTORIA MÁS BELLA JAMÁS CONTADA"

Con cara de jóvenes adolescentes que acababan de hacer una chiquillada, subimos al ascensor y nos fuimos.

Días después, volví a casa a hablar con mi madre. Todavía no lo había digerido. Un fuerte golpe para una familia tradicional como la mía. “Esto es una locura, esto es una locura” , “esto es una locura”, me repetía una y otra vez.
A pesar de todo, seguimos adelante.

Ahora llegaba el momento de dar la noticia en su casa, en la Mancha. Esta vez sería  más difícil, era la primera vez que nos veríamos.
Después de casi siete horas de viaje, llamamos al timbre y allí estaban sus padres para recibirnos muy amablemente. Tras un largo rato de charla, nos fuimos a casa a descansar y arreglarnos para salir un rato. Al anochecer, quedamos como habíamos previsto a tomar algo. En la segunda cerveza, mientras conversábamos distendidamente, creímos oportuna la ocasión. 
-Mamá, ¿tienes algo que hacer el 12 de septiembre? - dijo él. 
-Ahora mismo no sé, ¿por qué? -contestó ella. 
-Porque nos casamos –volvió a responder.
Todavía recuerdo su cara. Asombro, nerviosismo, inquietud, desconcierto, pasmo, espanto, confusión, conmoción y una larga cola de calificativos.  Con su mano derecha y entre tiemblos, cogió un cigarro y me preguntó: ¿estás embarazada?
Acto seguido, mi prometido me sugirió que la dejásemos sola para que lo asimilara así que nos levantamos y nos fuimos. Afortunadamente, siempre hay alguien que sabe romper el hielo y hacer de una situación así, un chiste. En este caso, nuestro cuñado supo cómo y a base de bromas relajó el ambiente.
Y ... llegó el gran día.
Habían transcurrido solamente nueve meses y no podíamos creer la aventura en la que nos íbamos a sumergir.
Amaneció con intenso viento, soleado pero con vendaval. La copa de los árboles era fuertemente agitada, se movía sin cesar y yo, desde la ventana, apenada por no poder llevar a cabo algunas cosillas debido al tiempo. Pero no importaba, era el gran día. Un día para celebrar y recordar por siempre. Un día especial, único, incomparable y 
emocionante.
La ilusión era soñadora, los sentimientos a flor de piel, la alegría y felicidad me 
desbordaba. Todo era perfecto,  grandioso. Lo soñado por cualquiera, a excepción de una cosa: el que debería ser mi padrino no estaba, no podía estar. Hacía ya algunos ​años tuvo que partir rumbo a las alturas. Y qué orgulloso hubiese estado al llevarme de su brazo al altar. Seguramente habría hecho de todo algo especial, muy especial, como 
lo era él, la mejor persona que he conocido en mi vida. Pero debía ser fuerte, porque estaba segura, de que allá donde estuviera, nos iluminaría y lo seguiría haciendo siempre que pudiera.
-Momento tila –le decía a mi madre cuando sentía que la añoranza me sobrecogía. 
Una para mí, otra para ella y avanzábamos en el día. Esta situación se repitió varias veces hasta el momento de irnos. -Llega la hora, -nos dijo el fotógrafo.
Bajamos las decoradas escaleras de margaritas azules  acompañados por la familia. Yo, con vestido y velo blanco, agarrada del brazo izquierdo de mi hermano, hicimos el paseo de la bajada. Al llegar a la calle, me esperaba un precioso coche con decorado 
floral y conducido por el vivo recuerdo de mi madre: mi tío José.
Al llegar al lugar de la ceremonia, cambiamos de vehículo, haríamos la entrada en vespas antiguas y en coches de golf. Las vespas custodiarían nuestro recorrido conducidas  por damas de honor y policías.
Emocionante trayecto. Podía observar el verde del Green, los tonos blancos de candelabros y velas y el azulado de las flores y alfombras. ¡Qué preciosa combinación de color! A ambos lados del camino, la familia, de la cual a muchos, no conocía.
Suena la fuerte y profunda música. “Quiero casarme contigo,” así se titulaba. Todos expectantes a la llegada, nerviosos, atentos, contentos y felices por ver nuestra propia felicidad. La visual no me alcanzaba a ver todo lo que quería, muchos factores a los que atender: luces, decorados, amigos, familias...y, al fondo, frente al altar,  sonriente, allí estaba él, el hombre de mi vida. Vestido de uniforme de gala, con  guantes blancos y 
traje azul marino. Bello, firme y apuesto, me esperaba, al final de la alfombra azul para el sí quiero.
Lo demás lo dejo a disposición de nuestros recuerdos, sólo puedo decir que fue y espero siga siendo el día más bonito de mi vida.
Ahora, cada mañana cuando despierto y miro a mi lado, siento que soy la persona más afortunada del mundo por alcanzar lo inalcanzable: la felicidad. 
Por cierto, hoy día, mi madre ha cambiado la frase de “esto es una locura “  por:   “qué valiente fuiste”.
Curioso capricho el del destino.

Bodas y Comuniones del estrecho

La III edición de Bodas (y Comuniones) del Estrecho rompe las expectativas

Una vez más, la ciudad de Algeciras dio acogida a la Feria de Bodas & Comuniones de mayor relevancia en el Campo de Gibraltar: Bodas del Estrecho.

Fueron muchas las parejas de novios y padres en aras de organizar la primera Comunión de sus hijos, los que buscaban en esta feria ideas, precios ó novedades propias del sector.

Cerca de 300 entradas vendidas (cuyo importe íntegro fue destinado a la asociación española contra el cáncer y a la asociación europea contra las leucodistrofias) corroboran dicho éxito. Fue todo un orgullo para el el equipo de BDE, poder contar con la presencia de estas dos asociaciones. Así mismo, destacar como ambas, dieron lo mejor de sí, explicando e informando al público sobre estas enfermedades que algunos aún desconocen. Por ello, hemos de ayudar a divulgar dicha información tan importante para todos y no caer en el desconocimiento.                                                                                                          

Bodas del Estrecho ha sido pionera en mostrarnos en que consiste una ceremonia Celta, que surge como alternativa a las bodas tradicionales.

Desfilaron casi medio centenar de niños y adultos maquillados y peinados en directo, marcándonos las tendencias de esta temporada.
Buen ambiente entre los expositores y como no, intercambio de ideas y posibles colaboraciones, son algunos de los alicientes para participar como expositor en este evento que tiene lugar año tras año.

No cabe dudas que Bodas del Estrecho es un evento para todos.
Comienza la cuenta atrás para la IV Edición.

 

Susanna Núñez Godino: Directora de la organización de Bodas del Estrecho


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